Leopardi y el Caracol

«Los caracoles y la literatura» con un poema de Michael Krüger inspirado en la poética de Giacomo Leopardi.
Como decía el poeta nacido a Recanati: una pizca de existencialismo nunca ha hecho daño a nadie.

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Texto traducido al español. Versión original en alemán.

Leopardi y el Caracol

Michael Krüger

Un caracol se desliza por la terraza,
una baba que va sobre su vientre, felizmente
escapado del bullicio del jardín. Tierno,
dúctil, córneo, aspira el suelo, dirigido por un imán
bajo las canicas. Con la cabeza bien alta
este animal sagrado con una dignidad ofensiva
corta el camino a las hormigas donde comercian
e intercambiar cargas para confundir
la vista. Hermana de Sísifo,
trabaja en la llanura, el enemigo natural
de la repetición.
Llega al centro, en gran silencio como si
no tuviera que sacudir la casa del mundo
que está llena de grietas invisibles.
Ahora pienso en el tiempo, no en la felicidad,
porque sólo como infelices somos inmortales.
Pero entendemos que el orden funciona
sólo con este caracol que ahora ha dado la vuelta
a la esfera blanca de su reloj?
Para qué hemos nacido, dice Leopardi,
si no fuera para reconocer lo felices que seríamos
de no haber nacido?

Leopardi und die Schnecke

Michael Krüger

Eine Schnecke kriecht über die Terrasse,
ein schleimiger Bauchfüßler, der Unruhe des Gartens
glücklich entkommen. Zart, biegsam, hornig,
saugt sie den Boden ab, von einen Magneten
gelenkt unter den Fliesen. Erhobenen Kopfes
kreuzt dieses heilige Tier mit verletzender Würde
die Straße der Ameisen, wo Geschäfte blühen
und Lasten getauscht werden, daß der Blick
sich verwirrt. Eine Schwester des Sisyphos,
die in der Ebene arbeitet, eine nützliche Feindin
der Wiederholung.
Die Mitte ist erreicht, so lautlos, als dürfe
das Walthaus nicht erschüttert werden,
das voller unsichtbarer Risse ist.
Jetzt denke nicht an die Zeit, nicht an das Glück,
denn nur als Unglückliche sind wir unsterblich.
Aber wie beigreifen, daß die Ordnung
nur mit dieser Schnecke funktioniert, die nun
den weißen Zeiger ihrer Uhr vollendet hat?
Wozu wären wir denn wohl geboren, sagt Leopardi,
als um zu erkennen, wie glücklich wir wären,
nicht geboren zu sein?

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